“Esto es como el Mundial de rugby, pero virtual; y con una convocatoria mucho más poderosa. Desde los 15 años juego en línea por lo competitivo que son estos juegos; así arranqué, por lo competitivo, para intentar ser el mejor”, dice Juan “Zeicro” Fierro (de 18 años), un joven de pocas palabras y una mirada de ojos negros tan penetrantes que intimida. Tiene cara de santo, pero su cara miente la verdad, en él reside tal dualidad que en el mundo online es capaz de matar. Como tantos otros jóvenes, se toma en serio los videojuegos; con la naturalidad con la que practicaría cualquier deporte real: entrena de  cinco a diez horas por día y deja de jugar sólo para comer y bañarse. Sus padres aprueban. Yo me dedico a esto-dice- para esto me pagan.

Según Tiempo Argentino, Juan es un emergente de un fenómeno reciente que le sigue a lo que en su momento fueron la tribu de los floggers y, más recientemente , la de los youtubers. Pertenece a la tribu urbana de los gamers, chicos que comparten una estética, códigos e intereses similares; que se disfrazan para mimetizarse con sus personajes preferidos.

Tecnópolis fue este fin de semana el espacio donde este fenómeno estuvo a flor de piel. Allí se llevó a cabo la final del videojuego de moda,  League of Legends, conocida como la Logitech G Challenge Latinoamérica 2015. Las cifras del League of Legends son bestiales: mueve a 67 millones de personas en todo al mundo al mes y 7,5 millones lo juegan en simultáneo en los picos diarios de mayor actividad. Es gratuito, aunque da la opción de comprar accesorios que no modifican la dinámica, pero sí la embellecen como nuevos vestuarios, apariencia distinta de las armas, entre otras sutilezas.  El juego  transcurre en un bosque llamado “la grieta del invocador” y posee un desarrollo básico: cinco jugadores se enfrentan entre sí, intentando destruir la base enemiga. Esta temática simple, de a poco se va complejizando hasta que se juntan todos los invocadores a destruir el nexo enemigo.

El torneo premió a su ganador con 5000 dólares, mientras que el segundo puesto obtuvo 3000 dólares y el tercero 2000 dólares.

No es sencillo lograrlo. Cada equipo posee un coach o director técnico como en cualquier deporte, que optimiza el rendimiento para llegar a las metas: “Se optimizan los tiempos, los recursos, pequeños atajos para la victoria. Superviso a los chicos cuatro  horas, seis días a la semana. Es mucho tiempo que tenemos para prepararnos para un solo día”, dice Mark "Ukkyr" Leuenberger, coach de Isurus Gaming, el equipo argentino que ayer perdió con el mexicano, los Lyon, 2 a 0.

Por su parte, Benjamín “Emp” Ramírez (19), del equipo argentino Isurus, afirma que “hay que desarrollar talento para ganar. Si uno no mueve bien las piezas, no gana. Por más que uno sea el Messi de este tipo de juego. Hay que desarrollar un equilibrio entre la habilidad individual y la estrategia. Lo bueno de este juego es que es una combinación entre fútbol y ajedrez”.

Oscar  “Corsario” Aliste, asiente. Es el relator oficial de las partidas, quien les imprime realismo, emoción, el que usa palabras difíciles para narrar lo inenarrable que ocurre en el campo de batalla. “¡Santos cielos! ¡Maldición!”. Tiene una voz irreal, como de dibujo animado. Corsario define a esta tribu emergente de la que él mismo forma parte como los herederos de los millenials, “la gente que nació en el 2000 y creció y no dejó de jugar, la mayoría de ellos seguimos siendo jugadores asiduos, a pesar de ser adultos. Mis padres no me acompañaron mucho en mi pasión por los videojuegos, pero yo soy de otra generación y cuando crezca le voy a decir a mi hijo que jugar es bueno”.

Los "atletas" de los eSports

El torneo Logitech G Challenge Latinoamérica 2015, que se llevó adelante por segundo año consecutivo en Argentina, es un campeonato de videojuegos que presenta a los mejores equipos de Latinoamérica. La jornada se desarrolló en el estadio cubierto de Tecnópolis, con transmisión vía streaming por Twitch, la principal plataforma online para ver deportes electrónicos, para más de 45 mil televidentes. La jornada incluyó también una serie de actividades para la comunidad a cargo de LOL Argentina.

Los argentinos de Isurus Gaming se midieron primero ante el equipo mexicano de Lyon Gaming de México y fueron derrotados 2-0. Lyon jugó luego la gran final presencial para seis mil personas contra KaosLatinGamers (KLG), el equipo chileno, que estaba como mejor ranqueado en la región. 

En esta ocasión, los mexicanos volvieron a triunfar 2-0 y así quedaron como los campeones de Latinoamérica de League of Legends. 

El torneo premió a su ganador con 5000 dólares, mientras que el segundo puesto obtuvo 3000 dólares y el tercero 2000 dólares.