Los astronautas pueden estar tranquilos. En adelante, ellos podrán aventurarse en el espacio exterior sin miedo, y el trabajo riesgoso lo harán robots humanoides. Y para que esas tareas realizadas por las máquinas cuenten con la pericia necesaria para garantizar la eficacia de cada misión, la NASA ya se puso en acción. La agencia espacial estadounidense lanzó ayer una convocatoria para el desarrollo de las herramientas que utilizará Robonaut 2 (R2), el primer robot humanoide en el espacio. El proyecto de crowdsourcing (colaboración abierta distribuida) será desarrollado a través de Freelancer.com, el portal de Internet más importante en cuanto a empleo independiente, informó Tiempo Argentino.

El concurso se da en el marco del Centro de Excelencia para la Innovación Colaborativa de la NASA (CoECI), a través del Laboratorio Torneo NASA (NTL), que busca promover el diseño de las herramientas que el humanoide utilizará en la Estación Espacial Internacional. Los modelos que se desarrollarán serán instrumentos que R2 podría utilizar tanto en Tierra como en órbita: escáneres, taladros y osciloscopios.

Los concursos llegarán a unos 16 millones de usuarios de esa red, ubicados en más de 247 países, regiones y territorios. Además, la NASA también está interesada en la participación de estas comunidades en línea para ayudar a contribuir en los esfuerzos de la exploración espacial. Semana a semana se publicarán las mejores ideas que reciba la agencia.

"El Torneo NASA Lab muestra claramente que el crowdsourcing de soluciones se convirtió en una parte esencial de la innovación y que hay una fuerte demanda para desarrollar soluciones ingeniosas. Esperamos poder colaborar con la NASA en la vanguardia de la exploración espacial a través del diseño que los profesionales independientes producirán para Robonaut 2", destacó el CEO de Freelancer.com, Matt Barrie.

Robonaut 2 es el primer robot humanoide que realiza tareas en el espacio. Es similar a un asistente-astronauta, y deberá manipular diversas herramientas e interfaces en sus tareas diarias. Es un prototipo que no tiene piernas y que cuenta con la función principal de ayudar a realizar tareas en el espacio que podrían ser peligrosas para el ser humano. La idea es que la máquina pueda ser controlada a distancia, como los brazos robóticos de los transbordadores espaciales o el de la Estación Espacial Internacional (ISS).

R2 (cuyo nombre remeda al Arturito de Star Wars) se destaca por su diseño humanoide y su agilidad. Posee una cabeza, torso y dos brazos, pesa alrededor de 150 kilos y puede usar las mismas herramientas y trabajar en los mismos entornos peligrosos que los astronautas. Además, puede desplazarse de diversas maneras, ya que su modo de locomoción varía según las necesidades. «

Los robots humanoides que imaginaron el cine y la historieta

Astroboy, el niño robot del manga

Creado por Osamu Tezuka en 1952, fue un cómic y luego un célebre dibujo animado que instaló definitivamente el biotipo del animé japonés. Astroboy era un poderoso robot con cuerpo y sentimientos de niño, que volaba y tenía misiles en brazos y piernas, fabricado por un científico (el Dr. Tenma) para suplir la muerte de su hijo.

C3PO y R2D2, por toda la galaxia

Los androides de la saga de La guerra de las galaxias sentaron en los '70 dos usos clave de los robots espaciales: el protocolar y melindroso C3P0, que domina 6 millones de formas de comunicación, y "Arturito" (tal como lo popularizó el doblaje para América Latina), capaz de reparar cualquier daño en una nave y asistir a los pilotos.

La rebelión de las máquinas

Terminator y sus secuelas y precuelas lanzaron a la fama a Arnold Schwarzenegger (quien por estos días protagoniza la quinta entrega) y mostraron, de la mano de James Cameron, qué pasaría si las máquinas suman demasiado poder, tanto como para decidir que el hombre es una especie superflua y debe ser aniquilada.

Las tres leyes de Isaac Asimov

Tanto la Robotina de Los Supersónicos como los humanoides de Yo, robot debían ayudar a sus propietarios. Según las normas imaginadas por el escritor de ciencia ficción, un robot no hará daño a un humano, le obedecerá salvo que su orden entre en conflicto con la 1º ley, y se protegerá a sí mismo salvo que al hacerlo infrinja la 1º o la 2º ley.