Tras lo ocurrido en Chile, en Cuevana se viven momentos difíciles y esto se acentua aun más con la profundizacion de la persecución de la industria cinematográfica y del entretenimiento, que la acorralan lentamente y esperan para dar el golpe certero por meterse con los intereses capitalistas
 
El último embate contra el sitio fue presentado este jueves por el fiscal general de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Ricardo Sáenz, quien promueve una demanda penal contra el sitio ideado por Tomás Escobar.
 
La investigación de Sáenz fue enviada el último jueves a la Cámara para que se le sortee un juzgado que inicie la causa penal. Las indagaciones se iniciaron el último 20 de diciembre, por una denuncia conjunta de las empresas estadounidenses Warner Bros, Disney, Columbia, Paramount Pictures, Universal y Fox.
 
En dicha presentación se acusa a los responsables de Cuevana, por el presunto delito de defraudación a la propiedad intelectual. No obstante, nueve días más tarde, el 29 de diciembre, se sumo a la presentación de las productoras cinematográficas de los Estados Unidos, la primera de capitales argentinos: Telefe.
 
La mano se puso pesada y esto recién comienza, pero el creador de Cuevana, el sanjuanino Tomás Escobar, no da brazo a torcer y lucha por sus ideales, y aunque tiene varios colaboradores, es el único miembro fundador del sitio que sigue en camino, ya que Mario Cardosio y David Fernández dejaron de lado el proyecto a causa de la constante persecución, que ahora está unificada en manos del fiscal Sáenz.
 
Escobar asegura que el sitio "no viola ley alguna" porque solamente ofrece enlaces al material y "no almacena" el contenido en si. A pesar de esto, la demanda que espera sorteo de juzgado ponen en riesgo la posibilidad de que el sitio siga 'online'.
 
Cabe destacar que más allá de los intereses de los capitales estadounidenses a los que supuestamente se afecta, la Argentina tiene una legislación desactualizada respecto a los derechos de autor, y en este caso preciso, donde el sistema de Cuevana solo busca y da acceso a los links de la películas y no las almacena, para la justicia no está tipificado.
 
Sin embargo, aunque la legislación argentina no diga nada sobre un caso como el de Cuevana, cabe la posibilidad que sea considerado un "partícipe necesario" para cometer el delito de violación de la propiedad intelectual. Un caso similar es el de Taringa, cuyos titulares fueron procesados por "permitir" (mediante un link externo) la descarga de libros sin la autorización de sus autores.
 
La Ley de Derecho de Autor argentina, regulada por el régimen Legal de la Propiedad Intelectual data de los años ’30, precisamente, del 26 de septiembre de 1933, y al igual que en gran parte del mundo, está desactualizada respecto a los avances tecnológicos. Si bien en 1998 se modificó la citada norma para incluir al "software" como material protegido y en 2008 la Ley de Derechos Informáticos amplió la lista, el caso Cuevana no está tipificado.