¡Atención piratas! Los detectives 2.0 te vigilan

El hombre de piloto que perseguía a los infieles ya no va más. Hoy el trabajo se hace en cuentas de mail, Facebook, Twitter y hasta celulares. Un detective de la nueva generación revela a INFOnews secretos de su trabajo.

Hache no alquila una oficina en un edificio lleno de ratas. Hache no usa chambergo ni piloto. No fuma habano; porro, a veces. Fue estudiante de Ingeniería en Sistemas, pero eso ya fue. Ahora vende imitaciones de perfumes importados, aunque el alquiler, la comida, la luz y el gas los paga con su oficio de los últimos 4 años: detective.

Para Hache es cuestión de sentarse y buscar claves que siempre aparecen.
Para Hache es cuestión de sentarse y buscar claves que siempre aparecen.
Hache tiene 26 años y no se parece a Sherlock Holmes. Él investiga sin salir de su casa. Con una netbook Acer que le costó 2 mil y pico de pesos. Es un detective de los de la nueva generación, es un detective 2.0.

Ya es una antigüedad seguir a alguien, espiarlo durante horas. Hoy las evidencias están en la vida digital en la mayoría de las personas. Hombres y mujeres. Siempre hay un rastro digital para los detectives modernos.

Puede entrar a cualquier cuenta de correo, al Facebook de quien sea, también a las cuentas de Twitter y -llegado el caso- a un teléfono celular.

-Entonces…sos hacker.
-No. Soy detective. Hacker es otra cosa.

Hache recaló en este oficio de pura casualidad. “Uno de mis mejores amigos sospechaba que la novia lo estaba engañando con un ex novio y me pidió que le diera una mano para revisar los mails. ¡Je!”.

-¿Lo engañaba?
-Pufffff… más de lo que él creía y de lo que todos creíamos.

Un conocido de este amigo se enteró que Hache se daba maña con estos menesteres y cayó pidiendo ayuda. “De movida le dije que no. Al otro día me mandó un mail desesperado y ofreció pagarme. La guita me venía bien, andaba re tirado, así que acepté”.

Sin saberlo, ese día marcó el comienzo de su nuevo oficio. Una persona trajo a otra y hoy Hache cobra $1000 pesos por hackear una cuenta de mail y Facebook. “Twitter y un Black Berry se cobra aparte porque me da más trabajo”, aclara.

"Los mails dejan rastros aunque se borren".
"Los mails dejan rastros aunque se borren".
-Se cobra bien…
-No creas… conozco otro que cobra más. Además es un trabajo sucio, lo tengo claro. Y a eso hay que pagarlo.

Esta tarifa es exclusiva para casos que tienen que ver con infidelidades y maridos, esposas, novios y novias celosas o que sospechan.

-¿Cómo es tu método de trabajo?
-Me das el nombre y el mail. Una vez que logro entrar nos encontramos en un bar, una biblioteca, un shopping, un lugar con wi fi, básicamente. Ahí entro a las cuentas, le muestro que entré y me pagan. Yo me quedo haciendo otra cosa mientras el cliente revisa tranquilo en mi netbook.

-¿Y con los teléfonos?
-Se entra a través del PIN en los Black Berry. Siempre es mejor si me traen el celular, pero como eso no pasa hay que hacerlo con el celu del cliente.

-¿A veces pasa que no encuentran nada?
-Muchas veces pasa, pero es raro. El que busca, por lo general, encuentra.

"Facebook es lo que más rastros deja".
"Facebook es lo que más rastros deja".
-¿Y los/as que tienen otras direcciones para ‘piratear’?
-El Facebook es raro que falle, te vende siempre. Porque si tenés otro Facebook, como suele pasar, se como hacer para encontrar la ligazón entre una y otra cuenta.

-¿La mayoría de las consultas provienen de hombres o mujeres?
-Cada 3 hombres viene una mujer. Debe ser porque las minas son más astutas en ese sentido. Si la hacen la hacen bien. Los hombres somos más desprolijos, siempre dejamos rastros creyendo que no nos van a descubrir.

-¿Qué pasa cuando borran los mails o mensajes de Facebook?
-Nada se borra del todo. Es cuestión de bucear y tener paciencia.

-¿Cuál fue el caso que más te acordás y por qué?
-Una mujer que había sido madre hacía menos de un año y sospechaba que su marido la engañaba con otra. Cuando entramos a su cuenta no había nada de nada. Estaba limpio, al menos daba esa sensación. Lo que pasaba era que no había otra sino otro y ese otro era un amigo de él de toda la vida. Fue un momento terrible porque en el mail había fotos de ellos de las que te imagines y ella siempre veía que le llegaban mails de su amigo pero nunca pensó que esa persona fuera el amante.

Ni los celulares se salvan del detective.
Ni los celulares se salvan del detective.
-¿También tomas casos que no son infidelidades?
-He tomado pero los evito. Hice un par de trabajos para un estudio de abogados pero la mano se puso heavy en un momento y los tipos estos se empezaron a perseguir conmigo porque descubrimos información bastante chota. Así que terminé esa parte y me abrí porque no quería saber más de lo que sabía.

-¿Qué sentís al hacer un trabajo en el que a veces termina con la ruptura de parejas, divorcios y situaciones dramáticas?
-Al principio me sentía un poco mal porque pensaba que eso me podía pasar a mí y que era una buchonada. Pero después pensé: ‘si no lo hago yo lo hace otro’. Además me divierte bastante y no creo que haya otros trabajos que me resulten divertidos.

-¿Cómo hacen para ubicarte?
-Por Google, aparezco como detective, infidelidades y otros cientos tags que te llevan a mí. Tengo distintos alias, blogs, hay muchas maneras de ubicarme. También funciona el boca a boca.

-¿Qué fue lo más gracioso que te pasó desde que hacés esto?
-Descubrir mucho tiempo después que una ex novia me había metido los cuernos con quien ahora es su actual pareja. No tendría que haber entrado pero no me aguanté. Por eso te digo: “el que busca encuentra”…

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